Después de contarles la historia casi completa de mi primer embarazo, de mi primer parto y la gloriosa experiencia de ser Madre por primera vez, creo necesario pasar al punto de los Consejos para primerizas con los cuales pretendo ayudar a aquelas jóvenes o madres que por primera vez se enfrentarán a esta nueva realidad en sus vidas. Y antes que nada, permítanme felicitarlas y asegurarles mi admiración por tomar la responsabilidad como seres humanos y pensantes que son. Diciendo NO al aborto, le decimos SI a la vida y la raza humana. Gracias por hacerlo.


Y empezando con los consejos, se me ocurre recomendarles algunos TIPS para llevar a un felíz término su embarazo, ya sea que estén acompañadas o que estén viviendolo solas. Nunca olviden que Dios está con ustedes a traves de ese ser DIVINO que llevan ahora mismo en su vientre. EL no las va abondonar nunca y además, pueden contar con mucha gente que siempre está presta en ayudar a los demás y sobre todo, a las mujeres. Adelante!


Mis humildes consejos son:


  • Si eres una jovencita y no quieres que tu embarazo se note, te sugiero usar ropa un poco mas holgada pero que no parezca maternal. Hay muchos estilos de pantalones para mujeres embarazadas que disimulan muy bien tu pancita. Pero NUNCA, JAMAS intentes ocultar tu embarazo con fajas elásticas o con ropa excesivamente ajustada. Podrías causar mal formaciones en tu bebé o peor aún, le podrías causar la muerte.


  • No importa la edad ni las codiciones en las que vivas, ni tampoco el tiempo de embarazo que tengas, nunca dejes de hacer ejercicios. Nunca te quedes completamente inactiva por que es contraproducente a la hora del parto. Por supuesto, si la condición de tu embarazo no es de alto riesgo y si tu médico no recomienda lo contrario.


  • Alimentate muy sanamente. Si tienes las posibilidades económicas de comprarte todos los antojos que tengas sin medir las consecuencias, piensalo dos veces e infórmate a cerca de las propiedades nutritivas de los alimentos que consumes. Y si tus condiciones económicas no son las óptimas, no te preocupes. Los frijolitos, el queso duro o blando, la crema, las sopas en todas sus variedades y por supuesto, la fruta fresca es lo mejor del mundo para ti y tu bebé.


  • Mírate al espero todos los días y apreciate al desnudo para que veas como tu cuerpo va cambiando. Pero aprecialo verdaderamente. Mira tu bella pancita y quiérela. NUNCA pierdas de vista que esa bolita que crece cada día mas, es tu bebé. Es tu angelito que apenas se está formando y empieza a escuchar tu voz. Mírate y ve a tu hijo o hija crecer dentro de ti alimentandose de tus sentimientos y de tu energía. Ese nuevo ser, necesita saber y sentir que le AMAS y tu necesitas aprender a AMARLO. Aprecia la belleza de este estado tan increíble. Mira tu cara y mira en tus ojos esa luz que te dice que un milagro de vida se está gestando en tu vientre. Mírate y quiérete mucho mas que antes.


  • Acaricia a diario esa bella pancita y habla con tu hijo o hija. Poco a poco te iras acostumbrando a conversar con el o ella sin recibir (aparentemente) respuestas. Pero con toda la seguridad del mundo, tu bebé te escucha y te siente. Si tu lloras, el lo siente. Si tu ries y eres feliz, el lo sabe y lo comparte contigo. Intenta impregnarlo de momentos felices y de mucho amor. Te aseguro que harás de ese hombre o de esa mujer, a un ser humano muy especial.


  • Si cuentas con el apoyo y la compañía del padre de tu hijo o hija, pídele que se acerque a tu pancita y que le hable, que le cante, que le lea un cuento o que por lo menos le diga "hola hijo, te quiero mucho". Puedes estar segura, que ese estímulo se grabará en la mente de tu hijo para toda la vida.


  • Escucha música, mucha música. Pero trata que sea música alegre sin llegar a lo estridente, amena, animosa o quizás romántica. Que sea música que TU disfrutes y que te provoque sensaciones agradables. Recuerda: "Lo que tu comes, escuchas y sientes; lo percibe tu bebé al igual que tu".

SI QUIERES SABER ALGO MAS A CERCA DE COMO CUIDAR TU EMBARAZO y LLEVARLO A UN FELIZ TERMINO, NO DUDES CONSULTARMELO y CON MUCHO GUSTO TE RESPONDERE. Y SI QUIERES COMPARTIR ALGUNOS CONSEJOS EXTRAS, BIENVENIDOS SEAN.



Siendo tan inexperta en tantas cosas y desconociendo el campo materno desde todos los ángulos posibles, me dejé guiar por mi instinto y nada mas.
Mi esposo y yo estábamos solos. Ni mi madre ni mis suegros nos visitaron en esos primeros días en que los necesité tanto pero, salimos adelante y mis primeros pasitos como madre, los dí con pie firme con algunos errores leves pero, nada que lamentar.
La niña que llegó en mi plena juventud, llegó para cambiar mi vida para siempre. Y ahí comencé a crecer como ser humano. En sus ojos miraba una luz profunda, su sonrisa coloreaba toda nuestra pequeña casita y la hacía ver como una bella morada llena de amor. Ella era en verdad un Angel.
El primer problemilla fué, aprender a ponerle pañales, ya que solo contábamos con pañales de tela por la escasés económica en la que vivíamos. Luego, tuve que aprender a "liarla" o "envolverla" tal y como lo hicieron las enfermeras del hospital. Y con algunos días de práctica, lo logré a la perfección y mi niña adorada lucía siempre como un capullito.
Pero, con todo el amor que le tenía, aun no estaba segura de como comportarme con ella y de repente dormía conmigo y aparecía casi abajo de mi. Una vez, con apenas quince días de nacida, me recosté con mi pedacito de cielo encima de mi, justo en mi pecho. No era mi intención dormirme ya que solo quería descansar pero, realmente me dormí y en cuestión de segundos, mi bebita resbaló hacia el suelo y se cayó. Gracias a Dios, yo había dejado en esa parte del suelo la ropa de cama que cambié ese día y ese montón de ropa amortiguo el golpe y mi niña solo sollozó un poco y se volvió a dormir. Yo casi me muero del susto, era la primera vez que me pasaba algo malo con mi nueva bebe. Fué terrible y muy irresponsable de mi parte, nunca lo olvidé.
Sin embargo, como yo solía envolverla muy bien y dejarla tal cual si fuera un capullito de rosa sin abrir, mi princesita no sufrió ningú trauma. Parecía un tamalito y ella se sentía muy segura de esa forma, hasta que empezó a querer sacar sus bracitos y se retorcía como gusanito, entonces dejé de envolverla tanto para mantenerla mucho mas libre. Y así, fuí aprendiendo tantas cosas que ella me iba enseñando. Fuí conociendo sus gustos y disgustos. Sus llamados de atención cuando quería jugar, o cuando solo quería que la cargaran, o cuando de verdad se sentía mal; yo lo sabía.
Mi madre conoció a su nieta cuando ya tenía tres meses y es que para entonces, ya se le había pasado un poco el enojo conmigo. Ay las madres, un día estaré en sus zapatos y la comprenderé, ya no estoy tan lejos de ese día.
En fin, como vió que a esa cortísima edad, mi niña ya no quería tomar leche materna si no que, solo aceptaba el biberón, mi madre me mostró como hacer agua de culantro y que con esa agua le preparara la leche de lata. Y así lo hice durante mucho tiempo. Esa fórmula me ayudaba a que mi hija no tuviera cólicos y francamente, funciona de maravilla. Y cuando alguna vez mi pequeña estuvo estreñida, mi madre me enseño que debía freír un ajo en aceite vegetal (muy poco por supuesto) y que cuando estuviera frío, le diera una pequeña cucharadita a mi bebita; y así lo hice. Todos esos TIPS son invaluables y muy, muy funcionales. Se los recomiendo.

Con el transcurrir de los meses, mi esposo y yo ibamos conociendo mas y mas a nuestra hija y la disfrutábamos como juguete nuevo. Cada gesto, cada bostezo, cada esturnudito, cada suspiro y por supuesto, cada sonrisa de la pequeñita nos hacía soñar. Mi esposo jugaba con ella (cuando ya tenía seis meses) de lanzarla suavemente hacia arriba y yo me moría del susto pero, mi niña reía como loquita. Luego, la enseñamos a mantenerse de pié si le sosteníamos las rodillitas y ella lo hacía. Parecía un paraguas con lo rígida que se ponía jajaja son tan bellos esos recuerdos. Y yo le hacía muchos ejercicios en sus piernitas y brazos. El resultado de tanto ejercicio fué que, caminó sus primeros pasitos a los nueve meses exactos. Ah! Y por supuesto que le ponía música durante todo el día. No era música clásica como suelen recomendar los psicólogos pero, era música suave, romántica y una que otra ochentera de mi gusto personal. Recuerdo que ella lloraba con algunas canciones y con otras, bailaba mucho. Siempre fué muy sensible. Creo que todo lo anterior, dió muy buenos resultados por que, hicimos de mi primogética, una niña muy atlética, artística y super emocional. Entre otras anécdotas, esta fué mi primera experiencia como Madre.

CUENTAME LA TUYA y DEJANOS SABER ALGUNOS TIPS A CERCA DE COMO SER MADRE POR PRIMERA VEZ, TE PARECE??
Mas niña que mujer, mas ilusionada que preparada, con mas instinto que madurez, tuve a mi primer hija en un hospital comunitario en donde me atendieron de una manera muy generosa y con la paciencia que se le debe tener a una primeriza como lo era yo en ese momento.
Pero, gracias a Dios, mis labores de parto fueron bastante normales y dentro de lo que cabe, soportables. Recordaba en mi mente, que mi madre alguna vez me había dicho que, a las chicas que gritan mucho o que se quejan exageradamente, no las atienden bien por que sofocan a los doctores y causan falsas alarmas con sus alaridos. Por eso, yo hice mi mayor esfuerzo por no gritar y soportar cada contracción lo mas valiente posible y solo pujaba, cada vez mas fuerte pero, solo eran gemidos sin llegar a los gritos. Eso me valió el reconocimiento de los doctores y enfermeras para que evaluaran pacientemente mi estado y por lo tanto, me atendieran bien.
En fin, no fué muy largo, creo que no pasé de cinco horas de labor de parto cuando me llevaron al quirófano, completamente NUEVO para mi. Nunca en la vida había estado en uno y aunque no presté mayor atención a esa sala, recuerdo levemente las luces y los aparatos que habían a mi alrededor pero, nada mas. Yo estaba muy concentrada en hacer lo que se suponía debía hacer, mucha fuerza hacia afuera como empujando. Esa parte si fué estenuante y por demás, desesperante. Sentía mi corazón latiendo a su máximo poder, mis fuerzas me abandonaban y mi pequeño bebé (que para entonces no sabía si era niño o niña) no llegaba. Por fin, el doctor dijo: "Ya casi está coronando..." no supe que era eso y estuve a punto de sufrir un desmayo debido al cansancio. Pero el doctor me miró muy seriamente a la cara y me habló con voz muy potente: "No desista ahora, siga pujando por que de ellos depende la vida de su hijo". Me preocupé terriblemente y tomé una buena bocanada de aire y saqué mis últimas fuerzas para empujar por última vez. Y sentí ese anhelado desahogo en mi vientre, un desvanecimiento corporal, un alivio mental y tantas cosas mas, y ahi estaba, mi primera hija. El doctor dijo: "Es una niña y se ve muy sana". Creo que, como toda madre, me rodaron un par de lágrimas al verla. Fué maravilloso y no cambiaría ese momento de mi vida por nada en este mundo.
En poco tiempo, la tuve en mis brazos y la alimenté con leche materna. Nunca he podido olvidar ese olor característico de un bebé recien nacido. Es algo raro y complejo por que, no es que huela bien pero, es algo que se queda grabado en la mente debido al suceso mas hermoso en la vida de una mujer. Nunca lo olvidaré.
En mi caso, yo estaba muy jóven y en una etapa de mi vida, sumamente difícil y complicada. Y en ese contexto, me embaracé y mi esposo y yo empezamos una nueva experiencia, una aventura que justo en ese momento, no nos imaginábamos ni remotamente como sería. Pero lo afrontamos y sobre todo, lo tomamos con mucha responsabilidad.
A mis dieciocho años, y aunque no me lo crean, mi vida era practicamente un juego de Baloncesto, sueños de ser artista y de viajar conociendo las mas bellas montañas. Y es que, soy una amante incondicional de la naturaleza y el arte.
Pero, la vida me deparaba una misión mucho mas noble, mucho mas ambiciosa y mucho, mucho mas grande.
De entrada, mi embarazo fué muy placentero y sin la mas mínima molestia. De hecho, hasta el término de los siete meses, mi esposo y yo solíamos ir a jugar Baloncesto de vez en cuando y no pasaba nada. Yo hacía los oficios de mi hogar sin dificultad alguna y aunque me puse un poco sensible debido a que, ni mi madre ni los padres de mi esposo estuvieron de acuerdo con nuestro matrimonio por la prematura edad, y por lo cual, nuestros esfuerzos por salir adelante se nos hacían mas duros y complicados. Todas esas cosas me ponían tristes y cuando mi esposo no estaba en casa, solía llorar mucho. Pero ahora pienso que era parte de mi estado y de mi incipiente juventud.
En fin, mi embarazo lo viví como miles de jóvenes de mi edad y lo sobreviví gracias al empeño y al amor que recibí de la única persona que se quedó a mi lado durante el mismo, mi esposo.
Y al cabo de nueve meses, nació mi niña, mi primera hija, la niña que me enseñó como ser Madre y con la que aprendí a valorar la vida desde otra óptica.
En el siguiente mensaje, les contaré un poco mas a cerca de mis primeros días con ese bello angel que llegó a mi vida en un maravilloso mes de Marzo, hace 17 años.

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